A Diego su abuela lo escogía entre los casi quince nietos que tenía. Siempre a él.
Cuando todos estaban sentados frente al televisor viendo caricaturas, cinco minutos antes de las ocho de la noche, su abuela lo llamaba con esa voz suave y gastada:
—D
niño (3)
Capítulo I: Las noches inquietas
Tadeo tenía ocho años y una imaginación tan grande como el cielo nocturno que miraba desde la ventana de su cuarto. Vivía con su mamá, Clara, en una casa sencilla frente a una calle angosta donde, al caer la noche, lo
Había una vez un niño llamado Matías que tenía un gran miedo a la oscuridad. Durante el día era valiente, corría, reía, y jugaba con sus amigos sin preocuparse por nada. Pero cuando el sol se ocultaba y las sombras comenzaban a llenar su habitación,