Las láminas del techo crujían como dientes apretados mientras el agua caía a chuzos por segundo día consecutivo. En La Paz, cuando la lluvia no cede, el desierto no absorbe; el agua busca salida y se convierte en una trampa viva.
Esa noche, la angust
alumno (3)
A Diego su abuela lo escogía entre los casi quince nietos que tenía. Siempre a él.
Cuando todos estaban sentados frente al televisor viendo caricaturas, cinco minutos antes de las ocho de la noche, su abuela lo llamaba con esa voz suave y gastada:
—D
En el corazón bullicioso de una ciudad, vivía Diego, un chico de catorce años con una pasión desbordante por la música. Desde pequeño, había aprendido a tocar la guitarra y soñaba con convertirse en un famoso músico algún día. Sin embargo, la escuela