Nadie recordaba haber visto al Mago Lois por primera vez. Simplemente, un día ya estaba ahí.
Aparecía siempre vestido con un smoking impecable, tan negro que parecía absorber la luz. Su sombrero de copa alta jamás mostraba una arruga, y sobre sus hom
lecturas (2)
El cantante salía casi todas las noches al escenario. No importaba el país ni el idioma: los conciertos siempre se llenaban. Miles de fanáticos lo seguían por todo el mundo, gritaban su nombre, lloraban, levantaban las manos como si adoraran a un dio