A Diego su abuela lo escogía entre los casi quince nietos que tenía. Siempre a él.
Cuando todos estaban sentados frente al televisor viendo caricaturas, cinco minutos antes de las ocho de la noche, su abuela lo llamaba con esa voz suave y gastada:
—D
lecturas (4)
La primera vez que escucharon el llanto, pensaron que era un gato atrapado en la basura.
Ocurrió a las 2:46 de la madrugada.
Un llanto agudo.
De bebé.
Provenía del pasillo del hospital viejo.
El Hospital Salvatierra llevaba quince años abandonado. De
Nadie recordaba haber visto al Mago Lois por primera vez. Simplemente, un día ya estaba ahí.
Aparecía siempre vestido con un smoking impecable, tan negro que parecía absorber la luz. Su sombrero de copa alta jamás mostraba una arruga, y sobre sus hom
El cantante salía casi todas las noches al escenario. No importaba el país ni el idioma: los conciertos siempre se llenaban. Miles de fanáticos lo seguían por todo el mundo, gritaban su nombre, lloraban, levantaban las manos como si adoraran a un dio