La Noche de la Mano Peluda (Cuento)

Basado en un recuerdo de Leticia, de San Juan Huetamo, Michoacán.13694153055?profile=RESIZE_400x
Allá en mi pueblo, cuando yo tenía entre cinco años, vivíamos tranquilos. Éramos muchos hermanos jugando en la tierra, corriendo entre las casas, trepándonos a los árboles de guayaba y contando historias de espantos… pero siempre a medias, porque no creíamos en esas cosas.

Decíamos que las leyendas eran solo cuentos de los abuelos: que El Charro Negro, que La Llorona... y claro, también La Mano Peluda.

Pero esa leyenda, en particular, nos daba risa.
—¡Ay sí! —decía uno de mis hermanos—. ¡Una mano que camina sola!
—¿Y qué va a hacer, darnos cosquillas? —decía otro, burlón.

Hasta que un día… nos dejó de dar risa.

Era una noche tibia, de esas que huelen a tierra mojada. Ya nos habíamos metido a la casa, todos medio dormidos, cuando escuchamos un golpeteo en el baño. Pensamos que era un gato, o que el viento había abierto algo. Pero no... ese ruido era diferente. Como si alguien caminara con los dedos. Tac, tac, tac.

Uno de mis hermanos se asomó por la rendija de la puerta del baño.
Y entonces gritó.
No un grito de juego. Fue un grito que nos heló la sangre.

Corrimos todos a ver. Y ahí, en el suelo frío, la vimos.

Una mano.
Una mano peluda, grande, como de humano… pero sin cuerpo.
Tenía uñas largas, y caminaba con los dedos como si supiera adónde iba.
Se arrastraba despacio, como buscando algo. O a alguien.

Nos quedamos paralizados. Nadie hablaba. Nadie se reía.

La mano, como si supiera que la mirábamos, se detuvo.
Giró hacia nosotros. ¡Como si nos viera!
Y luego... ¡se metió corriendo al interior de la casa!
Pasó por debajo de la mesa, saltó por el pasillo, y desapareció al otro lado del cerco.

No sabíamos qué hacer.
Gritamos, lloramos, algunos nos subimos a las camas, otros salieron corriendo al patio.
Los adultos llegaron, nos preguntaron qué pasaba, pero cuando fuimos a buscarla... ya no estaba.

Desde ese día, nadie volvió a decir que La Mano Peluda era mentira.
Porque todos la vimos.
No era un cuento. No era una broma.
Y aunque nunca volvió a aparecer, algunos decían que se escondía en la casa, y que de vez en cuando, en las noches calladas, se escuchaba ese golpeteo:
Tac... tac... tac...

Desde entonces, en San Juan Huetamo, si ves algo moverse por el suelo… mejor no lo sigas. Podría ser una hoja. O un ratón.
O podría ser… La Mano Peluda.

Temas por etiquetas

Archivos mensuales

Luis Alberto Leal Espinoza posted a blog post
30 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza posted a blog post
29 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza posted a photo
17 de Dic. de 2025
Andar Educativo published an article
17 de Dic. de 2025
Andar Educativo published an article
17 de Dic. de 2025
Andar Educativo published an article
17 de Dic. de 2025
Tina published an article
16 de Dic. de 2025
Tina published an article
16 de Dic. de 2025
Tina published an article
10 de Dic. de 2025
Tina published an article
6 de Dic. de 2025
Tina published an article
6 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza ha posteado un vídeo
3 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza ha posteado un vídeo
3 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza ha posteado un vídeo
3 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza posted a blog post
3 de Dic. de 2025
Luis Alberto Leal Espinoza ha posteado un vídeo
3 de Dic. de 2025
Más...