A Diego su abuela lo escogía entre los casi quince nietos que tenía. Siempre a él.
Cuando todos estaban sentados frente al televisor viendo caricaturas, cinco minutos antes de las ocho de la noche, su abuela lo llamaba con esa voz suave y gastada:
—D
abuela (2)
Clara compró la casa porque era barata. Demasiado barata para ser una vivienda colonial en el centro de la ciudad de La Paz BCS, con jardines amplios y techos altos. El agente inmobiliario mencionó algo de "problemas previos con inquilinos", pero ell