En la educación secundaria, donde confluyen múltiples desafíos académicos, personales y sociales, el Plan de Intervención Pedagógica se consolida como una herramienta fundamental para sostener las trayectorias escolares de estudiantes que requieren apoyos específicos para aprender, participar y permanecer en la escuela.
Este nivel educativo se caracteriza por su estructura más fragmentada, con múltiples docentes por materia, mayor exigencia curricular, y una etapa vital atravesada por transformaciones personales profundas. En este escenario, detectar a tiempo las barreras que dificultan el aprendizaje y organizar respuestas pedagógicas adecuadas es clave para garantizar el derecho a la educación.
¿Qué es un Plan de Intervención Pedagógica?
Es un documento técnico y pedagógico que sistematiza las acciones que se implementarán para acompañar a un estudiante que presenta alguna necesidad educativa específica, ya sea de carácter transitorio o permanente.
Este plan tiene como finalidad facilitar el acceso, la permanencia y el egreso del alumno dentro del sistema educativo común, respetando sus tiempos, posibilidades y singularidades. No se trata de una adaptación improvisada, sino de un proceso intencional, reflexivo y colaborativo.
¿Cuándo se elabora?
El plan de intervención puede elaborarse:
Al inicio del ciclo lectivo, como resultado de la detección inicial o del seguimiento de años anteriores.
Durante el año, cuando se identifican barreras que impactan en el rendimiento, la participación o el bienestar del estudiante.
Ante situaciones puntuales, como el regreso de una licencia médica prolongada, un cambio de contexto familiar o escolar, dificultades emocionales, o necesidades educativas derivadas de una discapacidad o condición específica.
¿Qué debe contener?
Un Plan de Intervención en secundaria debe incluir:
Diagnóstico pedagógico
Una mirada integral sobre el estudiante: fortalezas, dificultades, intereses, estilo de aprendizaje, vínculos, contextos familiares y sociales.
Objetivos específicos
Metas claras y alcanzables a corto o mediano plazo. Pueden ser académicos, socioemocionales o vinculados a la autorregulación, autonomía o hábitos de estudio.
Estrategias pedagógicas y adecuaciones
Incluyen formas de presentar los contenidos, ajustar consignas, evaluar de manera diferenciada, permitir otras formas de participación y brindar apoyos concretos (materiales, organizativos, emocionales).
Articulación docente
Dada la estructura del nivel, es fundamental coordinar entre los diferentes docentes de materias, preceptores y equipos de orientación, para evitar contradicciones o sobrecarga para el estudiante.
Rol de la familia y del estudiante
Incluir a la familia y al propio estudiante en la construcción del plan favorece la apropiación, el compromiso y la continuidad del proceso.
Seguimiento y evaluación
Establecer fechas de revisión, criterios de evaluación y espacios de reflexión conjunta sobre los avances y ajustes necesarios.
¿Por qué es importante en secundaria?
El Plan de Intervención permite:
Sostener trayectorias educativas en riesgo por dificultades académicas, emocionales o contextuales.
Evitar la repetición como única respuesta ante el bajo rendimiento.
Prevenir el abandono escolar, mediante un acompañamiento personalizado.
Visibilizar a los estudiantes con necesidades específicas, sin etiquetarlos, ni sobreprotegerlos.
Favorecer el trabajo en red, articulando la tarea de docentes, equipos técnicos, tutores y familias.
Entonces, el Plan de Intervención Pedagógica en escuela secundaria no es un recurso exclusivo para estudiantes con discapacidad o diagnósticos formales, sino una herramienta de apoyo flexible que reconoce la diversidad de trayectorias que habitan nuestras aulas.
Elaborarlo y sostenerlo implica asumir una mirada pedagógica comprometida, sensible y profesional, que no se limita a enseñar contenidos, sino que busca generar condiciones reales para que cada estudiante pueda aprender, progresar y construir un proyecto de vida con sentido.
En una etapa educativa donde muchos adolescentes atraviesan momentos de crisis, dudas o vulnerabilidad, el plan de intervención representa una oportunidad para intervenir a tiempo, acompañar con respeto y ofrecer caminos alternativos para alcanzar los mismos objetivos educativos, desde distintos puntos de partida.
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Unidad didáctica: El ciclo del agua
Nivel: 5.º grado de primaria
Área: Ciencias Naturales
Duración: 3 clases de 45 minutos
Objetivo de aprendizaje
Comprender las etapas del ciclo del agua y su importancia para los ecosistemas.
Aplicación de los principios del DUA
1. Múltiples formas de representación (¿Cómo presento los contenidos?)
Objetivo: Asegurar que todos los estudiantes comprendan el contenido, independientemente de sus estilos de aprendizaje o posibles barreras cognitivas o sensoriales.
Estrategias:
Mostrar un video animado breve sobre el ciclo del agua.
Leer un texto adaptado con apoyos visuales (pictogramas o imágenes claves).
Presentar una infografía grande en el aula con las etapas del ciclo.
Explicación oral acompañada de una maqueta simple.
Uso de una canción o rima relacionada con el tema.
2. Múltiples formas de acción y expresión (¿Cómo pueden demostrar lo que aprendieron?)
Objetivo: Ofrecer diferentes formas para que los estudiantes expresen su comprensión, de acuerdo a sus habilidades e intereses.
Opciones para los estudiantes:
Crear un dibujo o historieta explicando el ciclo del agua.
Grabar un audio o video explicando las etapas.
Completar una ficha con palabras clave y flechas para ordenar las fases.
Representar el ciclo del agua mediante una maqueta o experimento casero.
Escribir una breve historia con un personaje que "viaja" por el ciclo del agua.
3. Múltiples formas de compromiso (¿Cómo motivo y mantengo el interés?)
Objetivo: Aumentar la participación activa, conectando con intereses personales y promoviendo la autorregulación.
Estrategias:
Comenzar la clase con una pregunta disparadora: ¿A dónde va el agua cuando llueve?
Permitir que elijan con qué herramienta aprender (video, lectura, maqueta).
Formar pequeños grupos de trabajo colaborativo para compartir ideas.
Usar juegos de roles: un estudiante es la gota de agua, otro el sol, otro las nubes.
Proponer un reto final: "¿Podemos explicarle a otro grado cómo funciona el ciclo del agua?"
Evaluación formativa
La evaluación se realizará observando:
La participación activa en las actividades.
La comprensión conceptual del ciclo del agua, expresada en cualquiera de las formas elegidas.
La capacidad de explicar el proceso con sus propias palabras o representaciones.
Inclusión y accesibilidad
Este diseño permite que:
Estudiantes con dificultades de lectura puedan aprender con videos o imágenes.
Estudiantes con discapacidad motriz puedan expresar lo aprendido verbalmente o mediante grabaciones.
Estudiantes con altas capacidades puedan profundizar con investigaciones o creaciones más complejas.
Todos participen en base a sus intereses, habilidades y necesidades.
Este ejemplo muestra que el DUA no implica hacer clases más complicadas, sino planificar pensando en la diversidad desde el inicio, para que todos los estudiantes tengan igual acceso, motivación y oportunidad para aprender.
El DUA no reemplaza tu forma de enseñar, pero la potencia y la hace más inclusiva y eficaz.
En la actualidad, hablar de calidad educativa implica necesariamente hablar de inclusión. En cada aula conviven estudiantes con diferentes ritmos de aprendizaje, intereses, estilos cognitivos, contextos socioculturales y trayectorias escolares. Ante esta diversidad, el desafío docente no es enseñar "lo mismo para todos", sino garantizar que todos aprendan. Aquí es donde el Diseño Universal para el Aprendizaje (DUA) se convierte en una herramienta fundamental.
¿Qué es el DUA?
El Diseño Universal para el Aprendizaje es un enfoque pedagógico que busca planificar desde el inicio experiencias de aprendizaje accesibles, flexibles y efectivas para todos los estudiantes, considerando la diversidad como un punto de partida, no como una excepción.
Inspirado en los principios del diseño universal en arquitectura —que busca construir espacios accesibles para todas las personas desde el diseño inicial, sin necesidad de adaptaciones posteriores—, el DUA propone lo mismo en educación: no adaptar después, sino diseñar para todos desde el principio.
¿Para qué le sirve el DUA al docente?
Responde a la diversidad sin perder el control del aula
El DUA ofrece al docente una estructura clara para planificar clases que contemplen distintos niveles de habilidad, sin tener que hacer una planificación distinta para cada estudiante. Así, evita improvisaciones o adaptaciones de último momento, y permite enseñar con mayor fluidez y efectividad.
Facilita la inclusión de estudiantes con necesidades específicas
Estudiantes con discapacidad, con estilos de aprendizaje diferentes, con desafíos emocionales o con talentos sobresalientes se benefician de un entorno de aprendizaje diseñado desde el inicio para contemplar sus características. El DUA reduce barreras antes de que aparezcan.
Promueve una enseñanza más creativa y significativa
Al utilizar múltiples formas de enseñar, evaluar y motivar, el DUA invita al docente a ampliar sus estrategias didácticas. Esto enriquece las clases, fomenta la participación activa del alumnado y mejora el clima en el aula.
Mejora los resultados de aprendizaje para todos
No solo los estudiantes con dificultades se benefician. Al ofrecer múltiples formas de acceso a la información (visual, auditiva, kinestésica), de expresión del aprendizaje y de motivación, el DUA permite que todos los estudiantes encuentren una forma de aprender que se adapte mejor a sus características.
Articula mejor con las políticas de equidad e inclusión
En muchos países, el DUA está alineado con los marcos legales de inclusión educativa. Implementarlo ayuda al docente a cumplir con la normativa vigente, no como una carga burocrática, sino como una vía para mejorar su práctica pedagógica.
Los tres principios del DUA
El DUA se organiza en torno a tres principios básicos que guían la planificación:
Proporcionar múltiples formas de representación
¿Cómo presentamos la información?
Se trata de ofrecer los contenidos de distintas formas: textos, imágenes, gráficos, videos, experiencias prácticas, lecturas adaptadas, etc. Así se responde a diferentes formas de percepción y comprensión.
Proporcionar múltiples formas de acción y expresión
¿Cómo permitimos que los estudiantes demuestren lo que saben?
Se promueve que los alumnos puedan expresar sus aprendizajes de distintas maneras: oralmente, por escrito, mediante proyectos, presentaciones, dramatizaciones, etc.
Proporcionar múltiples formas de compromiso
¿Cómo motivamos a los estudiantes?
Aquí se busca despertar el interés, mantener la atención y fomentar la autorregulación. Se consideran la elección, la conexión con intereses personales, el trabajo en equipo y el establecimiento de metas claras.
Una invitación a transformar la enseñanza
Adoptar el DUA no significa descartar lo que ya funciona, sino mirar la práctica con otros ojos, buscando siempre remover obstáculos y abrir caminos. No se trata de hacer más trabajo, sino de planificar mejor, con herramientas que permitan llegar a más estudiantes de forma más efectiva.
El DUA no es solo una metodología, es una mirada ética y pedagógica que reconoce que la diversidad no es un problema que resolver, sino una riqueza que atender.
Entonces. el DUA le sirve al docente para:
Planificar clases inclusivas desde el inicio.
Aumentar la participación y motivación del alumnado.
Favorecer la equidad sin perder calidad.
Reducir la necesidad de adaptaciones individuales.
Enriquecer su práctica profesional.
En el aula, los docentes nos encontramos con una diversidad de estudiantes, cada uno con ritmos, estilos y potencialidades distintas. Dentro de esa diversidad, existe un grupo de alumnos que destaca por sus aptitudes sobresalientes o por poseer un talento específico. Reconocer estas características no solo permite personalizar el proceso de enseñanza-aprendizaje, sino también generar condiciones que favorezcan el desarrollo integral de cada estudiante.
¿Qué entendemos por aptitudes sobresalientes?
Las aptitudes sobresalientes se refieren a la capacidad de un alumno para desempeñarse significativamente por encima del promedio en uno o varios dominios cognitivos. Estas pueden manifestarse en el pensamiento lógico, la memoria, la creatividad, el lenguaje, la comprensión matemática, entre otros. Son, en esencia, potencialidades generales, que se presentan de forma más o menos evidente, y que no siempre se expresan en buenos resultados académicos si no encuentran el entorno adecuado para desarrollarse.
¿Qué es el talento específico?
El talento específico, en cambio, se manifiesta como una habilidad destacada en un área concreta: puede ser la música, el arte, el deporte, la ciencia, la tecnología, la resolución de problemas complejos, o incluso las relaciones interpersonales. Es una expresión más focalizada de las capacidades del estudiante y suele estar acompañada de un alto nivel de motivación hacia la actividad en la que se destaca.
¿Cómo se relacionan?
Ambos conceptos están estrechamente relacionados, pero no deben confundirse. Mientras que las aptitudes sobresalientes son el terreno fértil, el talento específico es el fruto que puede brotar si se cultiva adecuadamente. Es decir, un estudiante puede tener un gran potencial general (aptitudes), pero necesitar tiempo, experiencias y estímulos adecuados para desarrollar un talento concreto. A su vez, hay estudiantes cuyo talento específico puede sobresalir incluso si no poseen un perfil cognitivo sobresaliente de manera global.
Por ejemplo, un niño con pensamiento visual-espacial avanzado puede no destacarse en la lectura o en matemáticas, pero sí tener un talento excepcional para el dibujo técnico o la construcción tridimensional. Del mismo modo, una alumna con gran sensibilidad auditiva y memoria musical podría mostrar bajo interés en otras áreas curriculares, pero destacar como intérprete musical si se le ofrece la oportunidad.
Identificar estas características requiere de una observación pedagógica atenta y continua. No se trata solo de los estudiantes con mejores calificaciones, sino de aquellos que presentan formas de pensar o resolver problemas diferentes, intereses inusuales para su edad, o que demuestran una habilidad destacada cuando trabajan en ciertas áreas.
Algunas acciones clave para el docente son:
Observar más allá del rendimiento académico, prestando atención a la creatividad, la curiosidad, la perseverancia y el estilo de aprendizaje.
Ofrecer oportunidades variadas de expresión y exploración en el aula (arte, ciencia, tecnología, trabajo colaborativo, debates, etc.).
Diseñar actividades abiertas y desafiantes, que permitan a los estudiantes avanzar a su ritmo y profundidad.
Trabajar en equipo con orientadores, familias y otros docentes para elaborar estrategias de acompañamiento y enriquecimiento.
Desarrollar una mirada que reconozca el talento y las aptitudes sobresalientes no debe confundirse con prácticas elitistas. Al contrario, es parte de una educación inclusiva, que entiende que la equidad también implica brindar más a quienes pueden y necesitan más. Es reconocer que todos los estudiantes tienen derecho a aprender algo nuevo cada día, incluidos aquellos que pueden ir más allá del currículo convencional.
Entonces, comprender la relación entre aptitudes sobresalientes y talento específico es una herramienta poderosa para transformar nuestra práctica docente. Implica ver a cada estudiante como un ser único, con un potencial que no siempre se ajusta a los moldes tradicionales. Nuestra labor no es encasillar, sino abrir puertas: a la creatividad, al pensamiento profundo, a la curiosidad, y sobre todo, al desarrollo pleno de cada alumno.
Es una evaluación que realiza la Secretaría de Educación Pública (SEP) en coordinación con Mejoredu (Comisión Nacional para la Mejora Continua de la Educación).
Su objetivo es identificar al inicio del ciclo escolar cómo van los aprendizajes de los estudiantes, qué saben y qué necesitan reforzar, para poder planear estrategias de apoyo pedagógico. No se trata de calificar para “pasar o reprobar”, sino de diagnosticar fortalezas y áreas de oportunidad.
Se dirige a estudiantes de 1°, 2° y 3° de secundaria.
Se usan los llamados Ejercicios Integradores del Aprendizaje (EIA), que son tareas más abiertas, contextualizadas. Es decir, no solo memorizar, sino aplicar lo que se ha aprendido en situaciones que reflejen problemas reales o del entorno.
Se acompañan con rúbricas, para que los maestros puedan valorar de forma clara qué criterios usar para medir los aprendizajes, tanto lo que se espera que los alumnos sepan como lo que puedan mostrar.
Aquí algunas de las características importantes que definen esta Evaluación Diagnóstica:
Enfoque formativo
Más que medir para clasificar, busca apoyar el aprendizaje. Que los resultados sirvan para planear lo que viene.
Flexibilidad y adaptación
Se reconoce que cada docente, grupo y escuela tiene condiciones distintas, por lo que la evaluación puede adaptarse a esas condiciones.
Cualitativa más que cuantitativa
En esta edición se enfatiza en valorar no solo si se acertó o no, sino cómo piensa el estudiante, cómo resuelve, qué procesos de aprendizaje utiliza.
Para estudiantes, maestros, directivos, padres. Hay rúbricas, guías de aplicación, tutoriales, formatos para capturar los resultados, para interpretar los reportes.
A los alumnos al inicio del año escolar les harán actividades diagnósticas que pueden implicar resolver ejercicios más complejos o integradores, más que solo preguntas directas.
Que estas actividades sirven para que el maestro sepa en qué estás fuerte y en qué necesitas apoyo, para ajustar sus clases, para darte refuerzo donde haga falta.
Que no deberías sentir presión de “que si te va a reprobación”: la idea es apoyarte, no castigar.
Que quizá en casa los docentes o la escuela compartan resultados, explicándoles qué entendieron bien y qué deben practicar más.
Ventajas
Permite que los profesores sepan de entrada qué necesitas para aprender mejor.
Favorece que la enseñanza sea más personalizada, tomando en cuenta lo que saben y no saben los alumnos.
Genera mayor claridad sobre lo que se espera aprender, gracias a las rúbricas.
Promueve que los alumnos reflexionen sobre su propio aprendizaje: qué saben, qué les falta, cómo mejorar.
Retos o cosas que podrían dificultar
Que algunos ejercicios sean difíciles al principio si no se ha reforzado anteriormente lo que se pide.
Que si no hay seguimiento ni apoyo, los resultados solo queden ahí sin mejorar realmente.
Que la escuela tenga recursos limitados (por ejemplo personal, materiales) para aplicar los apoyos que los resultados sugieren.
Que la comunicación entre maestros, alumnos y padres no siempre sea clara respecto a lo que los resultados implican.
A inicios del siglo XIX, lo que hoy conocemos como México era el Virreinato de la Nueva España, un territorio vastísimo que abarcaba desde California y Texas hasta Centroamérica y Filipinas.
La sociedad estaba profundamente dividida:
Peninsulares: españoles nacidos en España, que ocupaban los altos cargos políticos, militares y eclesiásticos.
Criollos: descendientes de españoles nacidos en América, ricos pero marginados del poder político.
Mestizos: mezcla de españoles e indígenas, la mayoría dedicados a oficios y trabajos en el campo.
Indígenas: los más numerosos, sometidos a tributos, explotación y discriminación.
Afrodescendientes y castas: en los estratos más bajos de la sociedad.
La vida era dura para la mayoría, con altos impuestos, abusos de las autoridades coloniales y pocas oportunidades de ascenso social. Este descontento, junto con las ideas de la Ilustración y el ejemplo de la Revolución Francesa y la Independencia de Estados Unidos, encendieron las aspiraciones de libertad.
La conspiración más importante fue la de Querétaro (1810), organizada por Miguel Hidalgo y Costilla, Ignacio Allende, Juan Aldama, Josefa Ortiz de Domínguez y su esposo el corregidor Miguel Domínguez.
Descubiertos por las autoridades españolas, se adelantó el levantamiento. Así, en la madrugada del 16 de septiembre de 1810, Hidalgo lanzó el famoso Grito de Dolores, llamando a luchar contra el mal gobierno y a favor de la Virgen de Guadalupe.
Precursores y líderes
Miguel Hidalgo y Costilla: sacerdote de Dolores, considerado el “Padre de la Patria”.
Ignacio Allende: capitán del ejército realista que se unió a la causa insurgente.
Juan Aldama: militar valiente, cercano colaborador de Allende.
Josefa Ortiz de Domínguez: “La Corregidora”, quien alertó a los conspiradores del riesgo de ser arrestados.
José María Morelos y Pavón: sacerdote y estratega militar, organizó ejércitos en el sur y redactó los Sentimientos de la Nación.
Vicente Guerrero: jefe militar que mantuvo viva la resistencia en las montañas del sur.
Guadalupe Victoria: líder insurgente en Veracruz, futuro primer presidente de México.
Agustín de Iturbide: militar realista que más tarde pactó con Guerrero el Plan de Iguala, logrando el triunfo de la independencia.
Leona Vicario: financió y apoyó a los insurgentes con información.
Gertrudis Bocanegra: organizó redes de comunicación y fue fusilada por ello.
Mariana Rodríguez del Toro: planeó un levantamiento en la Ciudad de México.
Batallas y lugares clave
Dolores (1810): inicio del movimiento.
Alhóndiga de Granaditas (Guanajuato, 1810): los insurgentes, dirigidos por Hidalgo, tomaron el edificio donde se refugiaban los españoles. Ahí surgió la leyenda de El Pípila, minero que prendió fuego a la puerta con una antorcha.
Monte de las Cruces (Estado de México, 1810): gran victoria insurgente contra las fuerzas realistas.
Puente de Calderón (Jalisco, 1811): derrota insurgente que marcó la captura y posterior ejecución de Hidalgo y los primeros caudillos.
Sitio de Cuautla (1812): resistencia heroica de Morelos contra el ejército realista.
Chilpancingo (1813): Congreso donde Morelos proclamó la independencia y presentó los Sentimientos de la Nación.
Acatempan (1821): encuentro histórico entre Guerrero e Iturbide, donde se selló la alianza final.
Ciudad de México (27 de septiembre de 1821): entrada triunfal del Ejército Trigarante, consumando la independencia.
Anécdotas y curiosidades
La Virgen de Guadalupe como estandarte: Hidalgo tomó una imagen del santuario de Atotonilco para unir al pueblo bajo un símbolo religioso.
La traición a Hidalgo: tras la derrota en Puente de Calderón, fue capturado y ejecutado en Chihuahua; su cabeza se exhibió durante 10 años en la Alhóndiga como escarmiento.
Morelos y su sencillez: siempre firmaba como “Siervo de la Nación”, mostrando su humildad frente al pueblo.
El abrazo de Acatempan: símbolo de la reconciliación entre insurgentes y realistas que permitió la independencia.
Tras la independencia, México enfrentó enormes retos:
Un país devastado por 11 años de guerra.
División política entre monarquistas e independentistas republicanos.
Economía colapsada y campos abandonados.
Diversidad cultural y étnica que debía unirse en una sola nación.
Sin embargo, la independencia abrió la puerta a la construcción del Estado mexicano, con ideales de libertad, soberanía y justicia.
La Independencia de México no fue un hecho aislado ni sencillo: fue el resultado de la lucha de miles de hombres y mujeres que, desde distintos rincones, soñaron con un país libre. Fue también una epopeya llena de batallas, sacrificios y símbolos que aún hoy nos recuerdan la importancia de defender la justicia y la dignidad.
Por un viajero por las tierras secas y verdes entre el Golfo y el Pacífico. Llegando a Comondú: panorama general
Cuando viajas por Baja California Sur hacia el centro-norte del estado, el territorio de Comondú te da la bienvenida con contrastes marcados: desierto pedregoso, montañas de la Sierra de la Giganta, oasis con palmas altas y huertas verdes, litorales donde se escuchan las olas y el rumor del viento; ciudades agrícolas que parecen emerger del suelo árido. Con sus 12,547.3 km², es uno de los municipios más extensos del estado y del país, cuya demografía reciente lo sitúa en unos ~ 73,000 habitantes distribuidos en ciudades grandes, pueblos pequeños, rancherías y comunidades costeras.
Límites: colinda al norte con Mulegé; al sur con La Paz; al este con Loreto y el Golfo de California; al oeste con el Pacífico.
Clima: mayormente desértico seco. Las lluvias son pocas; las temperaturas varían, siendo calientes las tierras bajas y más suaves (y algo más húmedas) las zonas de montaña.
Mucho antes de que llegara la palabra misión, de que se labrara un surco con el arado, Comondú ya estaba habitado. En sus oasis, quebradas, orillas de arroyos vivían los pueblos que hoy conocemos como Cochimíes y Guaycuras.
Los Cochimíes ocupaban la zona norte del municipio, asentados en lugares cerca de agua: manantiales, ojos de agua, pequeñas corrientes. Nombres de asentamientos indígenas antiguos siguen vivos como Cadegomó, Andachiré, Cahelembil, Iray, Quepoh, Tañuetía, Vajacahel, entre otros.
Los Guaycuras se encontraban en la costa del Golfo de California y más hacia el sur, donde podían aprovechar los recursos marinos.
Estos pueblos vivían de la recolección, de la pesca costera o de arroyo, de la caza, de huertas silvestres, de movilidad estacional, aprovechando oasis, palmerales, arroyos. La llegada de los colonizadores implicó cambios radicales: construcción de misiones, introducción de ganadería, agricultura, enfermedades, reasentamientos.
Los primeros contactos coloniales en estas tierras ocurrieron con exploraciones como las de Isidoro Atondo y el padre Francisco Eusebio Kino en 1685, quienes reconocieron que lugares como Cadegomó y Comondú tenían agua, arroyos, posibilidades para las misiones.
Los jesuitas —Juan Ugarte, Nicolás Tamaral, Julián de Mayorga, Francisco Javier Wagner, entre otros— fueron quienes asentaron misiones, trabajaron la tierra, construyeron huertos, cultivaron nuevas especies, introdujeron ganadería, estructura de iglesias y caminos.
San José de Comondú es la misión fundada en 1708, una de las comunidades misionales más antiguas con restos visibles hoy; también La Purísima (Cadegomó) fue escenario de trabajo misional importante.
En 1768 los jesuitas fueron expulsados del territorio, aunque su huella quedó: los huertos, las acequias, las edificaciones, la organización de las comunidades indígenas en torno a la nueva economía misional.
Una etapa decisiva para Comondú ocurrió en 1949 cuando se decretó la colonización de unas 400,000 hectáreas del Valle de Santo Domingo. Esa medida impulsó la llegada de colonos agrícolas de diferentes partes, transformó tierras áridas mediante sistemas de riego, pozos, cultivo, infraestructura.
En 1953 se fundó la cabecera municipal con la creación de la Colonia Revolución Mexicana. Luego en 1954 se le da nombre de Villa Constitución, y finalmente se reinstala oficialmente el municipio como tal en 1972, con Ciudad Constitución como cabecera.
Este proceso implicó: cambio en la dinámica demográfica, crecimiento poblacional, desarrollo de servicios públicos, comercio, comunicación y mayor integración con el resto de Baja California Sur.
Mientras recorres Comondú, vas pasando por ciudades agrícolas al nivel de Santo Domingo, luego rumbo a los oasis misionales, al litoral, a los cerros. Aquí algunos de los lugares que más impacto tienen —soñados, reales, contrastados.
Ciudad Constitución: la mayor población, centro administrativo. Navega entre lo urbano y lo rural: muchas colonias agrícolas, lotes, vías de transporte, mercados que reciben frutas, hortalizas, ganado, productos del mar.
Ciudad Insurgentes: se erige en el valle agrícola; es uno de los puntos de conexión para quien viaja entre los campos, comunidades costeras y ciudades.
San José de Comondú y San Miguel de Comondú: gemelos misionales escondidos en una cañada. Paisajes de palmeras, acequias, huertos, arquitectura antigua. Parecen remansos del pasado. Aquí el viajero siente que ha detenido el tiempo al caminar bajo sombra verde, junto al agua que murmura.
La Purísima (Cadegomó): oasis agrícola interior, huertas, frutas como mango, aguacate, dátil, higo. Camino hacia las misiones antiguas, mezcla de naturaleza y memoria.
Lugares costeros: Puerto Adolfo López Mateos, Puerto San Carlos y comunidades cercanas: playas, pesca, lobos marinos, aves migratorias, naturaleza marina, observación de ballena gris en temporadas adecuadas.
Comunidades rurales pequeñas y rancherías: dispersas, con gente que vive de lo que la tierra arroja, el ganado, la pesca local, el trueque, con fiestas patronales que siguen vivas, con historias orales, con un ritmo más cercano al ritmo de la naturaleza que al del reloj.
Pasar por el campo de Comondú después de enero implica ver cómo los surcos verdes florecen, cómo las hortalizas crecen bajo invernaderos, cómo los tractores labran la tierra; mientras que en el litoral los pescadores parten con redes, lobos marinos observan botes en la lejanía, y en ciudades los mercados se llenan de frutas locales, productos frescos, vida cotidiana mezclada con tradiciones.
Agricultura
El Valle de Santo Domingo es el corazón agrícola del municipio. Allí se cultivan papa, espárrago, garbanzo, trigo, naranja, alfalfa, además de hortalizas y frutas como mango, aguacate, higo, dátil.
También se ha hecho uso de tecnologías: riego, perforación de pozos, rehabilitación de tierras agrícolas, modernización de prácticas para aumentar rendimientos.
La agricultura ha sido históricamente difícil en estas tierras por la falta de agua, pero los colonos, los misioneros, luego los gobiernos, han trabajado para domar ese desierto: acequias, huertos, oasis, pozos.
Ganadería
Cría de ganado bovino para carne y leche es una actividad presente en el municipio. En zonas de sierra, en ranchos, con pastizales adaptados, con forraje sembrado como apoyo, especialmente en temporadas de sequía.
La ganadería se ve interconectada con la agricultura, pues se necesita forraje, agua, infraestructura, caminos, mercados para traslado.
Pesca y mar
Costa pacífica y litoral del Golfo de California proporcionan riqueza marina: captura de pescado, moluscos, mariscos; pesca deportiva; productos del mar que alimentan mercados tanto locales como estatales.
En temporadas adecuadas (diciembre-enero y meses invernales) hay turismo de observación de ballena gris, lo que dinamiza comunidades costeras como Puerto Adolfo López Mateos, Puerto San Carlos.
También lobos marinos, aves migratorias, especies de flora y fauna costera son parte integral del paisaje natural que atrae visitantes.
Comercio, servicios y actividades productivas
En las ciudades principales (Ciudad Constitución, Insurgentes), los mercados agrícolas, los intermediarios de productos del campo, tiendas generales, talleres, transporte, servicios públicos existentes y en expansión.
En localidades costeras, el comercio ligado al turismo: hospedaje, restaurantes, servicios de guías, lancheros, venta de artesanías locales.
Recientemente, empresas turísticas y restaurantes han recibido distintivos de calidad (“Moderniza”, certificaciones) que apuntan a elevar la oferta y generar confianza en los visitantes.
Se certificaron también guías de turismo locales en Puerto San Carlos y Adolfo López Mateos, especialmente guías de lancheros para tours de naturaleza, observación de ballena, etc.
Si vinieras conmigo hacia San José de Comondú, te invitaría a caminar bajo los palmares que se agitan con la brisa, a visitar la iglesia antigua, a ver la cañada que cobra vida con el agua que baja desde la sierra, a escuchar las leyendas del pueblo, a probar los dulces de frutas en huertos locales. Luego te llevaría hacia la costa, al sol, al mar, al espectáculo de la ballena gris, al nado, al avistamiento de lobos marinos y aves, al silencio profundo de playas remotas.
El Corredor de las Misiones: San Luis Gonzaga, La Purísima, San José de Comondú. Turismo cultural e histórico: misiones antiguas, huertos, oasis, arquitectura colonial.
Observación de ballena gris: Puerto Adolfo López Mateos y Puerto San Carlos destacan por ello. Guías, lancheros certificados ofrecen excursiones (respetuosas del medio ambiente) en temporadas de migración.
Playas, mar y actividades náuticas: deportes acuáticos, pesca deportiva, navegación, snorkel, observación de flora y fauna marina. Las costas del Pacífico, los estuarios, las bahías de Magdalena y Almejas ofrecen paisajes naturales de gran belleza.
Turismo rural y de naturaleza: visita a huertos, acequias, pozos, caminatas por la Sierra de la Giganta, observación de aves, recorridos culturales en comunidades misionales como San José, San Miguel.
Como todo territorio vivo, Comondú enfrenta tensiones. No todo lo que brilla es fácil; no todo lo que es verde sigue siendo fértil para siempre, no toda costa permanece virgen, no toda comunidad tiene los mismos servicios, no siempre la gente joven se queda.
Agua: la mayor limitación. Sequías, sobreexplotación de acuíferos, cambio climático amenazan la agricultura, la ganadería y la existencia misma de los oasis.
Desigualdad de servicios: comunidades alejadas tienen pocas escuelas, atención médica limitada, poca conectividad, caminos en pésimo estado, falta de transporte público.
Preservación patrimonial: las misiones antiguas, las construcciones antiguas, las tradiciones indígenas o misionales están en riesgo de deterioro físico, de olvido cultural, de ser desplazadas por lo moderno sin cuidado.
Turismo sostenible: un gran reto es cómo recibir visitantes sin agotar los ecosistemas, sin generar basura, sin dañar litoral, sin impactar fauna marina, sin afectar la vida de quienes habitan esos lugares por generaciones.
Mercados y valor agregado: cultivar frutas, producir leche o capturar pescado está muy bien; pero para que la economía local prospere, se necesita mejorar infraestructura de procesamiento, transporte, almacenamiento, certificaciones, presencia en mercados más amplios.
Para poner rostro a estos datos, imagina este recorrido:
Amaneces en Ciudad Constitución. El sol golpea temprano, el aire ya huele a tierra y agricultura: camiones cargados de cajas de tomate, chile, esparrago, papa, cebolla, chile que salen rumbo al mercado. Te detienes en una huerta, ves campesinos revisando plantas, chapotes de agua de riego, pequeños invernaderos. El canto del gallo se mezcla con el silbido del viento del sur.
Procedes hacia la sierra, te internas por una cañada. Aparcas antes de San Miguel. Caminas entre palmeras, huertas, bordes de arroyos. Veredas de tierra que siguen siendo caminos de herradura. San José y San Miguel asoman, casas antiguas con tejas, Iglesia misional pintada de azul, huertos de mango, higo, dátil; los habitantes comparten historias: los cochimíes, los frailes, los viejos manantiales, la Poza Grande, el cerro El Pilón.
Luego bajas hacia la costa. Llegas a Puerto Adolfo López Mateos. La brisa cambia: sal marina, olas, gaviotas. Escuchas a los lancheros prepararse para tours de avistamiento de ballenas. El mar respira, la fauna se mueve. Caminas por la playa, ves niños pescando al amanecer, redes tendidas, mujeres lavando pescado. Comida fresca: ceviche, mariscos, unas frutas tropicales cortesía de quien las cultivó tierra adentro.
Noche en Insurgentes, Constitución, o en Puerto San Carlos: luces, música local, mercados, puestos de tacos, café caliente, conversación sobre el futuro: ¿cómo será este valle dentro de 20 años? ¿habrá más agua? ¿qué quedará de los huertos? ¿se conservarán los caminos antiguos?
Comondú no es simplemente un destino para ver; es un territorio para sentir. Es la memoria viva de los Cochimíes, de los frailes jesuitas, de campesinos que abrieron surcos donde parecía imposible cultivar, de pescadores que desafían el mar, de comunidades que resisten, rituales y fiestas que nutren las raíces.
Su riqueza está en sus contrastes: en los oasis escondidos, en la aridez que se hace verde con agua, en la costa que se convierte en escenario natural, en las misiones que cuentan historias, en la agricultura que late, en la pesca que da sustento, en el comercio que conecta.
Y aunque las amenazas son reales —agua, desigualdad, pérdida de lo tradicional—, también es real la capacidad de la gente de Comondú para imaginar y construir. Con cada turista que llega, con cada semilla que germina, con cada fiesta que revive, se siembra esperanza.
El aprendizaje es un proceso diverso y multifactorial. No todos los estudiantes avanzan al mismo ritmo, lo que genera diferencias significativas en el aula. Mientras algunos asimilan los contenidos con rapidez, otros requieren más tiempo para comprender, practicar y consolidar lo aprendido. Este fenómeno, conocido como aprendizaje lento, no debe entenderse como una falta de capacidad, sino como una manifestación de la diversidad cognitiva, emocional y social de los estudiantes.
Factores cognitivos y neurobiológicos
Algunos alumnos aprenden lentamente debido a diferencias en sus procesos cognitivos: atención, memoria y velocidad de procesamiento de la información. La neurociencia educativa ha demostrado que cada cerebro aprende de manera única. Por ejemplo, los estudiantes con dificultades específicas de aprendizaje —como dislexia, discalculia o déficit de atención— necesitan más tiempo y apoyos diferenciados para lograr los mismos objetivos.
Factores emocionales
Las emociones influyen directamente en el ritmo de aprendizaje. Un alumno que experimenta ansiedad, miedo al error o baja autoestima suele bloquearse, lo que ralentiza la asimilación de contenidos. Por el contrario, cuando se siente seguro y apoyado, su ritmo mejora significativamente. El clima escolar y la relación con los docentes son determinantes para que los estudiantes aprendan sin presión excesiva.
Factores pedagógicos
El método de enseñanza también impacta en la velocidad de aprendizaje. Cuando las estrategias son rígidas, homogéneas o centradas solo en la memorización, muchos alumnos quedan rezagados. En cambio, el uso de metodologías activas (aprendizaje basado en proyectos, resolución de problemas, trabajo colaborativo) permite que los estudiantes construyan conocimientos a su propio ritmo y de manera significativa.
Factores sociales y contextuales
El contexto familiar y social influye de manera decisiva. Los estudiantes con poco acceso a recursos educativos en casa, falta de acompañamiento familiar o condiciones socioeconómicas adversas pueden presentar mayor lentitud en su aprendizaje. La desigualdad de oportunidades genera brechas en la adquisición de conocimientos y habilidades.
Ritmos de aprendizaje y diversidad
Es importante comprender que aprender lento no significa aprender mal. Cada alumno tiene un ritmo particular que debe ser respetado. La escuela, en lugar de homogenizar, debe ofrecer espacios de aprendizaje diferenciados, apoyos individualizados y estrategias inclusivas que permitan a cada estudiante avanzar de acuerdo con sus posibilidades.
Entonces, los alumnos aprenden lento por una combinación de factores cognitivos, emocionales, pedagógicos y sociales. Lejos de considerarse un déficit, el aprendizaje lento debe entenderse como una manifestación de la diversidad humana. Reconocer estos ritmos y atenderlos con estrategias pedagógicas flexibles es un reto y una oportunidad para lograr una educación inclusiva, equitativa y significativa.
El aprendizaje es un proceso complejo que ha sido objeto de estudio en la psicología, la pedagogía y la neurociencia. Comprender cómo aprenden los alumnos resulta esencial para diseñar estrategias de enseñanza efectivas que promuevan aprendizajes significativos. Lejos de reducirse a la memorización de contenidos, aprender implica construir conocimientos, desarrollar habilidades, formar actitudes y aplicar saberes en diferentes contextos. Este artículo analiza cómo aprenden los estudiantes a partir de diferentes enfoques teóricos: el cognitivo, el socio-constructivista, el emocional y el experiencial.
El aprendizaje desde la perspectiva cognitiva
La psicología cognitiva sostiene que los alumnos procesan la información de manera activa, estableciendo conexiones entre conocimientos previos y nuevos. Ausubel (1983) señala que el aprendizaje significativo ocurre cuando los nuevos contenidos se relacionan con estructuras cognitivas ya existentes. Procesos como la atención, la memoria de trabajo y la metacognición son fundamentales en esta dinámica. Por ello, las estrategias didácticas que promueven la organización del conocimiento —mapas conceptuales, esquemas o analogías— resultan más efectivas que la repetición mecánica.
El aprendizaje desde la perspectiva socio-constructivista
Vygotsky (1978) plantea que el aprendizaje se da en interacción con otros, mediante el lenguaje y la mediación social. La Zona de Desarrollo Próximo (ZDP) explica cómo los alumnos pueden alcanzar un nivel superior de comprensión con el apoyo de un maestro o de sus pares más experimentados. En este sentido, el aprendizaje colaborativo, el trabajo en equipo y la resolución conjunta de problemas potencian las capacidades individuales, convirtiendo al docente en guía y facilitador.
El papel de las emociones en el aprendizaje
Diversas investigaciones neuroeducativas (Immordino-Yang & Damasio, 2007) han demostrado que las emociones influyen de manera decisiva en los procesos cognitivos. La motivación, la curiosidad y la seguridad emocional generan condiciones favorables para la atención y la memoria. Por el contrario, el miedo al error o la ansiedad pueden bloquear el aprendizaje. Crear un clima escolar positivo, basado en la confianza y el respeto, se vuelve un requisito indispensable para que los estudiantes desarrollen su potencial.
El aprendizaje experiencial y práctico
John Dewey (1938) defendió la idea de que aprender es hacer. El aprendizaje se consolida cuando los alumnos participan en experiencias prácticas que les permiten aplicar el conocimiento en situaciones reales. Resolver problemas auténticos, manipular materiales, investigar y experimentar son estrategias que dan sentido a los contenidos escolares. El enfoque por proyectos y el aprendizaje basado en problemas son metodologías que responden a esta concepción.
Diversidad de estilos y ritmos de aprendizaje
Cada alumno aprende de manera distinta. Si bien la clasificación clásica de estilos (visual, auditivo y kinestésico) ha sido cuestionada por su rigidez, sigue siendo útil reconocer la importancia de ofrecer experiencias de aprendizaje variadas. Gardner (1993), con su teoría de las inteligencias múltiples, amplía esta visión al señalar que existen diferentes formas de desarrollar el conocimiento: lingüística, lógico-matemática, espacial, musical, corporal-kinestésica, interpersonal, intrapersonal y naturalista. Reconocer esta diversidad implica diseñar ambientes de aprendizaje inclusivos y diferenciados.
Entonces, comprender cómo aprenden los alumnos es una tarea fundamental para la práctica docente. Desde el enfoque cognitivo, socio-constructivista, emocional y experiencial, se reconoce que el aprendizaje es un proceso activo, social, afectivo y situado. Los estudiantes aprenden mejor cuando se sienten motivados, cuando participan de manera activa en experiencias significativas y cuando el docente actúa como mediador y guía. En consecuencia, la labor educativa debe trascender la transmisión de contenidos para convertirse en un proceso de acompañamiento integral que atienda la diversidad y promueva el desarrollo pleno de cada estudiante.
El pasado 10 de septiembre, en el marco del Día Internacional de la Prevención del Suicidio, la Secundaria “Humberto Muñoz Zazueta” llevó a cabo una significativa marcha conmemorativa por las calles de la colonia Revolución, en la ciudad de La Paz, Baja California Sur.
En esta actividad participaron de manera entusiasta los alumnos de tercer grado, acompañados por docentes, orientadores, quienes con pancartas, mensajes de esperanza y consignas alusivas a la importancia de la salud mental, recorrieron la comunidad con el objetivo de crear conciencia sobre la necesidad de cuidar la vida y apoyar a quienes atraviesan momentos difíciles.
La marcha inició en las instalaciones del plantel y avanzó por las principales calles de la colonia. Durante el trayecto, los estudiantes mostraron carteles con frases como: “Hablar salva vidas”, “No estás solo”, “Siempre hay alguien que te escucha” y “La prevención empieza en la empatía”. Estos mensajes buscaban sensibilizar a vecinos, conductores y transeúntes, promoviendo la reflexión sobre la importancia de atender la salud emocional, reconocer señales de alerta y ofrecer apoyo oportuno.
El director profesor Ramón Magno Villa Bastida destacó que esta actividad forma parte de las acciones de formación integral que la secundaria promueve para fortalecer valores de solidaridad, empatía y cuidado de sí mismos y de los demás.
—Queremos que nuestros jóvenes sepan que siempre hay alternativas, que nunca están solos y que pedir ayuda es un acto de valentía —señaló.
Por su parte, las maestras subrayaron la importancia de abrir espacios de diálogo en el aula sobre temas de salud mental, pues hablar con claridad y sin tabúes es clave para prevenir el suicidio.
La participación de los alumnos de tercer grado resultó fundamental. Con entusiasmo y compromiso, demostraron que la juventud también puede ser agente de cambio en la comunidad, transmitiendo un mensaje de esperanza a través de la voz y la acción.
Al finalizar la marcha, se realizó una breve reflexión grupal en la que se invitó a los estudiantes a continuar difundiendo el mensaje en sus hogares y círculos cercanos, recordando que la prevención del suicidio es responsabilidad de todos.
Con este evento, la Secundaria “Humberto Muñoz Zazueta” reafirma su compromiso con la educación integral de sus estudiantes y con el bienestar de la comunidad, convencida de que la prevención comienza con la sensibilización, la empatía y la acción solidaria.
Hoy siento un peso raro en el pecho. No sé si llamarlo ansiedad, miedo o simplemente abrumación. Solo sé que me cuesta respirar cuando pienso en que estoy creciendo.
De niña, yo quería ser grande rápido. Soñaba con tener libertad, con poder decidir todo, con no depender de nadie. Pero ahora que estoy aquí, que la adolescencia me recuerda todos los días que ya no soy una niña, me asusta. Me doy cuenta de que crecer no es como lo imaginaba.
Hay tantas decisiones por tomar. Qué quiero estudiar, cómo quiero ser, con quién me quiero juntar. Todo el mundo me dice que disfrute, pero yo siento la presión de que cada paso define mi futuro. Y eso me abruma. ¿Y si me equivoco? ¿Y si no soy suficiente para lo que venga?
También me duele darme cuenta de que las cosas ya no son tan simples. Antes lloraba y alguien me consolaba al instante. Ahora lloro en silencio porque no quiero que me digan que exagero. Antes me preocupaba por mis juguetes; ahora me preocupa mi vida entera.
Lo más duro es sentir que no puedo detener el tiempo. Que voy a seguir creciendo, aunque no me sienta lista. A veces quisiera quedarme en pausa, respirar sin tanta prisa, pero la vida no me espera.
Sé que crecer tiene cosas bonitas: descubrirme, soñar en grande, sentirme más libre. Pero hoy, diario, lo que siento es miedo. Miedo de fallar, miedo de no entenderme, miedo de no encajar.
Tal vez algún día vea esta etapa como un recuerdo valioso. Pero mientras tanto, solo puedo escribirlo y aceptar que crecer también duele.