El equipo de USAER 22 y la Escuela Secundaria Humberto Muñoz Zazueta se unen con profundo compromiso para conmemorar en sus instalaciones el Día Internacional de las Personas con Discapacidad, una fecha proclamada en 1992 por la Asamblea General de las Naciones Unidas y que hoy continúa teniendo un significado esencial para nuestra sociedad. Cada 3 de diciembre, esta conmemoración nos invita a abrir la reflexión, el corazón y la conciencia para reconocer la dignidad, los derechos y las valiosas aportaciones de millones de personas en el mundo.
Este día nos recuerda que la discapacidad no limita el potencial humano; lo que verdaderamente limita son las barreras físicas, sociales, actitudinales y culturales que aún persisten y que, como sociedad, tenemos la responsabilidad de identificar y eliminar. Desde esta mirada, la inclusión deja de ser solo un concepto y se convierte en un compromiso activo, en un trabajo constante que nos convoca a todos: estudiantes, docentes, familias, instituciones y comunidad.
Al conmemorar esta fecha, reafirmamos la importancia de promover una cultura del respeto, del reconocimiento a la diversidad, y de la igualdad de oportunidades para que cada persona pueda desarrollarse con libertad y dignidad. La accesibilidad universal, el diseño incluyente y la creación de entornos empáticos no solo benefician a quienes viven con alguna discapacidad, sino que enriquecen y fortalecen a toda la comunidad escolar y social.
Es también un día para reconocer los avances y esfuerzos de quienes trabajan incansablemente por una inclusión real: docentes, especialistas, madres, padres, organizaciones y, especialmente, las propias personas con discapacidad, quienes cada día demuestran que la resiliencia, la creatividad y la determinación son fuerzas transformadoras. Sin embargo, también es un recordatorio de los desafíos que aún persisten: garantizar el acceso pleno a la educación, a la salud, al empleo digno, a la movilidad segura y a la participación social sin discriminación.
La verdadera inclusión no se declama; se practica. Se manifiesta en lo cotidiano: en una actitud de apertura, en escuchar con empatía, en adaptar nuestros entornos, en romper prejuicios y en caminar juntos para que nadie quede fuera. Cada gesto, cada ajuste, cada decisión que favorece la igualdad se convierte en un paso hacia un futuro más justo y accesible.
Hoy, USAER 22 y la Secundaria Humberto Muñoz Zazueta reafirman su compromiso con la educación inclusiva, con el acompañamiento respetuoso y con la construcción de espacios que abracen la diversidad. Porque cuando la escuela se convierte en un lugar donde todas las personas pueden aprender, convivir y desarrollarse, se transforma también en un faro de esperanza para nuestra sociedad.
Que este 3 de diciembre nos inspire a seguir trabajando unidos, desde nuestras aulas, oficinas, hogares y comunidades, para construir un entorno donde cada persona pueda ejercer su derecho a ser, a aprender, a participar y a soñar sin barreras.
La inclusión se construye todos los días. Hoy renovamos ese compromiso.
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La educación en México en 2025 se encuentra en un punto de inflexión que refleja tanto los avances impulsados en la última década como los desafíos persistentes que continúan afectando al sistema. Este año representa un momento clave para evaluar el rumbo de las políticas educativas, la incorporación de nuevas tecnologías y la manera en que la sociedad mexicana concibe la formación de niñas, niños y jóvenes en un contexto de constante transformación económica, social y cultural.
Uno de los aspectos más visibles es la ampliación del acceso a herramientas digitales y la consolidación de modelos híbridos de enseñanza. Después de los aprendizajes derivados de la pandemia, muchas escuelas han mantenido estrategias que combinan clases presenciales con recursos en línea, lo cual ha permitido flexibilizar procesos, diversificar materiales didácticos y fomentar la autonomía del estudiantado. Sin embargo, estas ventajas también evidencian desigualdades: no todas las regiones del país cuentan con la infraestructura tecnológica necesaria, y las brechas de conectividad continúan afectando principalmente a las comunidades rurales y zonas marginadas. Así, el avance tecnológico convive con la urgencia de políticas que garanticen condiciones equitativas para que nadie quede rezagado.
Otro reto fundamental en 2025 es la formación y el acompañamiento del personal docente. La actualización pedagógica se ha vuelto indispensable frente a nuevos programas de estudio, enfoques basados en competencias y la integración de plataformas digitales. Aunque existe un esfuerzo institucional por ofrecer capacitación continua, las maestras y los maestros todavía demandan mejores condiciones laborales, reconocimiento profesional y espacios de participación en la construcción de políticas públicas. La calidad educativa no puede entenderse sin el fortalecimiento del trabajo docente, que es el núcleo del proceso de aprendizaje.
La educación básica sigue enfrentando problemas estructurales como el rezago, la deserción y los bajos niveles de comprensión lectora y razonamiento matemático. En este sentido, 2025 ha enfatizado la importancia de estrategias de recuperación y acompañamiento personalizado, especialmente para estudiantes que arrastran dificultades desde años anteriores. Programas de tutorías, intervenciones comunitarias y nuevas metodologías buscan atender estas problemáticas, aunque su éxito depende de una adecuada coordinación entre escuelas, familias y autoridades.
Por otro lado, la educación media superior y superior se encuentran cada vez más vinculadas con las demandas del mercado laboral. La formación técnica, la innovación académica y el impulso al emprendimiento se han convertido en ejes prioritarios, en un intento por preparar a los jóvenes para un entorno económico globalizado y competitivo. No obstante, también surge el debate sobre la necesidad de equilibrar estas orientaciones con una formación humanista que promueva el pensamiento crítico, la ética y la participación ciudadana.
Finalmente, en 2025 la educación en México sigue siendo un espacio donde convergen visiones diversas sobre el futuro del país. La escuela continúa siendo un lugar de encuentro social, de construcción de identidad y de desarrollo de capacidades que trascienden lo académico. Para que el sistema educativo cumpla con su misión transformadora, es indispensable que las políticas públicas, la participación social y la inversión gubernamental se mantengan alineadas con la idea de garantizar una educación inclusiva, pertinente y de calidad para todas y todos.
En conjunto, la educación en México en 2025 muestra luces y sombras: avances significativos en innovación y acceso, pero también desafíos profundos en equidad y calidad. El rumbo que se tome en los próximos años será determinante para asegurar que cada persona tenga la oportunidad de desarrollar su potencial y contribuir al bienestar colectivo.
En una época en la que los dispositivos digitales dominan la vida cotidiana y el aprendizaje escolar, la escritura a mano sigue siendo una habilidad fundamental e insustituible. Aunque hoy en día los estudiantes se acostumbran a escribir en teclados, pantallas táctiles y procesadores de texto, la ciencia ha demostrado que el simple acto de mover un lápiz o una pluma sobre el papel tiene efectos profundos en el cerebro y en el desarrollo cognitivo. Escribir a mano no solo mejora la motricidad y la ortografía, sino que también activa zonas cerebrales relacionadas con la memoria, la comprensión y la creatividad, lo que hace de esta práctica una herramienta básica para el aprendizaje.
Los estudios realizado en diversas Universidades, revelaron que cuando los niños escriben a mano se activa una mayor cantidad de conexiones neuronales en comparación con cuando utilizan un teclado. Los investigadores demostraron que el movimiento físico de formar letras con la mano estimula áreas del cerebro vinculadas con el pensamiento, la atención y la memoria. Escribir con pluma o lápiz no es un acto mecánico; es una experiencia neurológica compleja que involucra la coordinación de los ojos, la mano y el cerebro, generando una sinergia que fortalece las funciones cognitivas. En cambio, al teclear, los movimientos son automáticos y repetitivos, lo que limita la estimulación cerebral.
Este hallazgo cobra especial relevancia en el contexto educativo actual, donde la tecnología se ha convertido en un recurso imprescindible. Si bien las computadoras, tabletas y dispositivos digitales pueden facilitar el acceso a la información y ampliar las formas de aprender, su uso excesivo puede debilitar ciertas habilidades esenciales. La clave, por tanto, no es rechazar la tecnología, sino encontrar un equilibrio que permita aprovechar sus ventajas sin renunciar a los beneficios del cuaderno y la pluma. Los alumnos que escriben a mano suelen tener una mejor comprensión lectora, retienen más información y desarrollan un pensamiento más estructurado. Además, la escritura manual favorece la concentración y la reflexión, elementos que muchas veces se pierden en el ritmo acelerado del entorno digital.
El cuaderno sigue siendo un espacio íntimo donde el estudiante organiza sus ideas, reflexiona y construye conocimiento. La pluma o el lápiz se convierten en extensiones del pensamiento, instrumentos que no solo sirven para registrar, sino también para comprender. Escribir a mano implica detenerse, pensar antes de trazar, corregir, volver a escribir; es un proceso más lento, pero profundamente formativo. Por el contrario, el teclado favorece la rapidez y la inmediatez, pero reduce la conexión emocional con lo que se escribe. Numerosos docentes coinciden en que los alumnos que conservan el hábito de escribir a mano desarrollan mayor claridad mental y capacidad crítica.
Preservar la escritura manual en la escuela no es una nostalgia del pasado, sino una necesidad del presente. En un mundo digitalizado, donde la atención es fragmentada y la información fluye sin pausa, escribir a mano representa un acto de resistencia intelectual, un ejercicio que fortalece la mente. Cuaderno y pluma deben seguir siendo aliados esenciales del aprendizaje, no como sustitutos de la tecnología, sino como complementos que garantizan un desarrollo cognitivo integral. La educación del futuro requiere equilibrio: aprovechar la tecnología para expandir horizontes, pero mantener viva la escritura manual como una práctica que protege el cerebro, enriquece el pensamiento y forma mejores estudiantes.
Su papel no se limita a la transmisión de conocimientos, sino que implica la construcción de un ambiente de respeto, confianza y aprendizaje significativo. Sin embargo, en muchas ocasiones, esta autoridad se ve afectada por presiones externas, jerárquicas o administrativas que limitan su autonomía profesional. Es indispensable reflexionar sobre la importancia de que el maestro ejerza su labor con libertad pedagógica, sin la constante vigilancia o imposición de la autoridad educativa representada por el director, subdirector o coordinador académico.
En el nivel preescolar, la autoridad del docente se manifiesta de forma cálida, afectiva y formativa. La maestra o el maestro de preescolar es, para los niños, una figura de guía y seguridad. Su autoridad no se impone con rigidez, sino que se gana mediante la empatía, el cuidado y la constancia. En este nivel, la autonomía docente es crucial, pues cada grupo y cada niño tiene ritmos y necesidades distintas que difícilmente pueden estandarizarse mediante reglas o exigencias externas. Un docente de preescolar que trabaja sin presión puede diseñar ambientes de aprendizaje creativos, respetuosos y estimulantes, donde la curiosidad y el juego se convierten en las herramientas principales del desarrollo infantil.
En la educación primaria, la autoridad del docente cobra un carácter más estructurado. Los niños comienzan a comprender normas, responsabilidades y la importancia de la disciplina. Aquí, la autoridad del maestro debe ser firme pero justa, basada en el ejemplo y la coherencia. Cuando el docente tiene la libertad de planear, de decidir cómo y con qué recursos trabajar, puede responder mejor a las características de sus alumnos y lograr aprendizajes duraderos. Por el contrario, cuando el trabajo del maestro está condicionado por indicaciones excesivas de directivos o coordinadores, se pierde la esencia pedagógica. El docente deja de ser un profesional reflexivo para convertirse en un ejecutor de órdenes, lo cual empobrece la enseñanza y desmotiva tanto a los alumnos como al propio maestro.
En el nivel de secundaria, la autoridad docente enfrenta un desafío mayor: la adolescencia. En esta etapa, los jóvenes cuestionan, buscan independencia y exigen autenticidad. La autoridad del maestro no se sostiene por el cargo o el poder, sino por la congruencia, el conocimiento y la capacidad de inspirar. Un docente que puede ejercer su autoridad sin presiones externas logra establecer una relación de respeto mutuo, donde el estudiante reconoce al maestro como guía y no como figura de control. Sin embargo, cuando el maestro está sometido al constante juicio o la injerencia de las autoridades escolares, se genera un ambiente de desconfianza. El docente pierde seguridad, el grupo percibe esa tensión, y el proceso educativo se debilita.
La verdadera autoridad del maestro no debería depender de una estructura jerárquica que supervise cada movimiento, sino del reconocimiento social y profesional de su labor. La confianza institucional es clave. Los directores, subdirectores o coordinadores académicos deben entender que su función no es imponer, sino acompañar, orientar y generar condiciones para que los docentes puedan ejercer su labor con autonomía y responsabilidad. La educación no mejora con control, sino con confianza. Un maestro que se siente respaldado y libre para decidir cómo enseñar es un profesional comprometido, creativo y capaz de transformar su aula en un espacio de aprendizaje auténtico.
La lectura de la realidad implica reconocer que la infancia y la adolescencia no son homogéneas...
“Leer la realidad no es solo un ejercicio pedagógico, sino un acto político: reconocer en la vida cotidiana de los alumnos las marcas de la historia y de la sociedad.” Adriana Puiggrós
En los centros educativos se desarrollan múltiples estrategias que, lejos de ser visibles de manera inmediata para la sociedad, son fundamentales para la formación de las niñas, niños y adolescentes. Una de ellas es la lectura de la realidad, una práctica pedagógica que no se limita a leer palabras escritas en un libro, sino que consiste en interpretar las condiciones concretas que rodean la vida de cada estudiante, comprender sus contextos y transformarlos en oportunidades de aprendizaje. Este enfoque permite que lo que ocurre fuera y dentro de las aulas se convierta en un punto de partida para reflexionar, dialogar y construir saberes que tienen sentido en la vida cotidiana.
La lectura de la realidad implica reconocer que la infancia y la adolescencia no son homogéneas, que cada estudiante enfrenta circunstancias distintas que impactan en su manera de aprender. Situaciones de desigualdad, violencia, abandono, falta de recursos o problemas emocionales forman parte del entorno en el que se desenvuelven, y el personal educativo debe estar preparado para identificar y atender estas realidades. No se trata de un ejercicio improvisado, sino de una tarea que requiere conocimientos teóricos, metodológicos y experiencia acumulada, que les permite diseñar actividades que vinculan la reflexión crítica con la acción.
Muchas veces, fuera de la escuela se piensa que la educación se limita a transmitir información o a seguir un plan de estudios. Sin embargo, el trabajo docente va mucho más allá: se trata de un proceso en el que la observación constante, la escucha atenta y la capacidad de problematizar son esenciales para guiar a sus estudiantes en la construcción de su propia visión del mundo. Esto exige no solo preparación académica, sino también sensibilidad, creatividad y compromiso con el bienestar integral de las y los alumnos.
La práctica de leer la realidad se convierte en una herramienta poderosa porque coloca al estudiante en el centro, reconociendo su contexto y dándole voz dentro del aula. Al problematizar lo que ocurre en su entorno, las y los jóvenes descubren que sus experiencias y emociones son válidas y que forman parte del proceso educativo. Al mismo tiempo, el personal docente aprende a adaptar sus métodos, reorganizar dinámicas de aula y generar espacios en los que cada voz tenga un lugar, sin necesidad de recurrir a la imposición.
Esta labor, aunque muchas veces pasa inadvertida para quienes no están dentro de las escuelas, constituye uno de los aportes más significativos de la Nueva Escuela Mexicana. Es una tarea silenciosa, pero con profundo impacto social, porque forma estudiantes críticos, capaces de interpretar su mundo y transformarlo. Detrás de cada actividad, de cada diálogo y de cada reflexión guiada, se encuentra la experiencia, el conocimiento y la capacidad del personal docente para reconocer el momento exacto en que estas herramientas deben aplicarse.
Por ello, valorar el trabajo que se realiza en las aulas implica comprender que la educación no se reduce a contenidos académicos, sino que integra la vida misma. La lectura de la realidad enseña a ver más allá de lo evidente, a descubrir la complejidad del entorno y a buscar respuestas colectivas que fortalezcan a la comunidad. Reconocer este esfuerzo es reconocer la importancia de quienes, día a día, construyen desde la escuela un futuro más justo y consciente para las nuevas generaciones. Porque la educación es el camino…
El Programa de Mejora Continua (PMC) es un instrumento de planeación escolar que organiza, orienta y da seguimiento a las acciones que realiza la comunidad educativa para mejorar los procesos de enseñanza y aprendizaje. Está basado en una lectura profunda del contexto escolar y busca responder a las necesidades reales del alumnado, fortaleciendo la autonomía, la equidad, la inclusión y la justicia social en las escuelas.
No se trata de un documento administrativo, sino de una herramienta pedagógica y colaborativa, construida por el colectivo docente dentro del Consejo Técnico Escolar (CTE), alineada con los principios de la Nueva Escuela Mexicana.
Propósitos del Programa de Mejora Continua.
* Fortalecer la práctica educativa mediante acciones planificadas, contextualizadas y evaluables.
* Promover el trabajo colaborativo del colectivo docente.
* Asegurar la equidad y la inclusión, atendiendo la diversidad del estudiantado.
* Mejorar los aprendizajes desde un enfoque humanista, crítico y transformador.
* Impulsar la participación activa de estudiantes, madres, padres y comunidad escolar.
El Programa de Mejora Continua se estructura a partir de los siguientes elementos:
* Diagnóstico Escolar
Es una lectura contextual de la escuela, situación académica, condiciones socioemocionales, convivencia, infraestructura, participación comunitaria, entre otros.
Se construye con base en evidencias: observaciones, evaluaciones, encuestas, entrevistas, expedientes, etc.
* Prioridades Educativas
A partir del diagnóstico el colectivo determina qué aspectos son más urgentes y relevantes atender.
Ejemplos: mejorar la comprensión lectora, reduci r el ausentismo, fortalecer la convivencia escolar, impulsar la participación de las familias, etc.
* Objetivos y Metas
Se definen objetivos claros, medibles y alcanzables.
Se establecen metas cuantitativas o cualitativas, en plazos concretos.
* Acciones Estratégicas
Se planifican actividades específicas para alcanzar los objetivos, incluyendo:
* Responsables
* Recursos necesarios
* Tiempos estimados
* Indicadores de avance
Se establece un sistema de monitoreo periódico, en sesiones del CTE. Se ajustan las estrategias según los avances y dificultades detectadas. La evaluación es formativa, no punitiva.
Principios que guían el PMC en la Nueva Escuela Mexicana
El Programa de Mejora Continua se fundamenta en los principios de la NEM:
* Equidad y excelencia
* Inclusión y no discriminación
* Interculturalidad
* Participación democrática
* Educación integral y humanista
* Responsabilidad social
Estos principios aseguran que el PMC no se limite a metas académicas, sino que contemple el bienestar emocional, la convivencia pacífica y el respeto a la diversidad.
Rol del Consejo Técnico Escolar en el PMC
El CTE es el espacio donde se construye, revisa, da seguimiento y ajusta el PMC. Las funciones del CTE respecto al Programa son:
* Reflexionar colectivamente sobre los desafíos de la escuela.
* Establecer acuerdos comunes.
* Organizar el trabajo escolar en función del diagnóstico.
* Monitorear avances en cada sesión ordinaria.
* Documentar y sistematizar experiencias y resultados.
Importancia del PMC
El Programa de Mejora Continua:
* Otorga sentido y dirección al trabajo del colectivo docente.
* Fomenta una cultura de planeación estratégica y evaluación reflexiva.
* Favorece la autonomía escolar, permitiendo decisiones contextualizadas.
* Conecta las necesidades de los alumnos con las decisiones pedagógicas.
* Impulsa el liderazgo académico de la dirección escolar.
Recomendaciones para su implementación
Escuchar activamente a todos los actores escolares.
Ser realistas y pertinentes en los objetivos.
Evitar sobrecargar de acciones el programa.
Garantizar el seguimiento: que no se quede en el papel.
Favorecer el diálogo, el consenso y el aprendizaje entre pares.
Usar el programa como una herramienta para la transformación colectiva de la escuela.
El Programa de Mejora Continua Escolar no es una exigencia burocrática, sino una oportunidad para repensar y enriquecer la práctica docente. Al construirlo desde la reflexión, el diálogo y el compromiso con la comunidad, se convierte en un eje que articula las acciones cotidianas de la escuela con una visión de futuro más justa, incluyente y humana.
En la Nueva Escuela Mexicana, el PMC es uno de los pilares para garantizar una educación transformadora, en donde todas las niñas, niños y adolescentes encuentren un espacio para aprender, convivir y desarrollar su potencial con dignidad.
Plantilla de Codiseño de Proyectos (Secundaria)
1. Identificación del proyecto
Tema general propuesto por el grupo: _____________________________________
Problema o situación que queremos atender: _________________________________
Reto formulado (¿Cómo podríamos…?): ____________________________________
Producto(s) final(es): ____________________________________________________
2. Planeación colectiva
Lo que sabemos
Lo que queremos aprender
Dónde podemos encontrar la información
(lecturas, entrevistas, internet, observación, comunidad)
3. Organización de equipos y roles
Equipo 1: ____________________ → ___________________________________
Equipo 2: ____________________ → ___________________________________
Equipo 3: ____________________ → ___________________________________
Equipo 4: ____________________ → ___________________________________
Roles sugeridos: investigador, diseñador, comunicador, coordinador, documentalista.
4. Actividades y calendario
Actividad Responsable(s) Recursos necesarios Fecha límite Evidencia esperada
5. Criterios de éxito (definidos con el grupo)
Nuestro producto final debe cumplir con:
☑ Claridad en el mensaje.
☑ Información confiable.
☑ Creatividad e innovación.
☑ Utilidad para la comunidad escolar.
☑ Trabajo colaborativo.
(Otros que el grupo quiera añadir: ____________________________________________)
6. Presentación y socialización
Forma de presentar el proyecto: (feria, exposición, campaña, mural, prototipo, etc.)
Público al que se dirige: (estudiantes, familias, comunidad escolar)
7. Evaluación compartida
Autoevaluación
Lo que aprendí: __________________________________________________________
Mi mayor aporte fue: ______________________________________________________
Lo que mejoraré para el próximo proyecto: ___________________________________
Coevaluación
Mi compañero(a) ___________________________________ destacó en: _____________
Le sugiero mejorar en: ______________________________________________________
Evaluación del docente
Fortalezas del proyecto: _____________________________________________________
Aspectos a mejorar: _________________________________________________________
8. Evidencias finales
📷 Fotografías del proceso
🎥 Video o presentación final
📝 Documentos producidos (carteles, guías, informes, etc.)
🎤 Testimonios de estudiantes y familias
👉 Esta plantilla puedes imprimirla en hojas tamaño carta y llenarla con el grupo en la primera sesión de codiseño.
👉 También puedes adaptarla en formato digital (Google Docs o Canva) para que los equipos la editen directamente.
Objetivo
Construir proyectos o situaciones de aprendizaje con los estudiantes y la comunidad escolar, conectando intereses juveniles con los campos formativos de la NEM (Lenguajes; Saberes y pensamiento científico; Ética, naturaleza y sociedades; De lo humano y lo comunitario).
Ruta en 7 pasos
1. Exploración de intereses y contextos (1–2 sesiones)
Docente: abre con la pregunta “¿Qué problemas, necesidades o intereses tenemos en nuestra escuela/comunidad que valga la pena investigar o mejorar?”
Estudiantes: generan ideas con lluvia de post-its, “mapa de problemas” o “tormenta de preguntas”.
Familias y comunidad: a través de encuestas rápidas en línea o entrevistas, aportan inquietudes o temas relevantes (ejemplo: bullying, reciclaje, redes sociales, consumo responsable, deportes).
Producto de esta fase: Lista de 3–4 temas priorizados.
2. Formulación del reto (1 sesión)
Junto con los estudiantes se transforma un tema en reto:
Ejemplo: De “cuidar el medio ambiente” → “¿Cómo podríamos reducir la basura electrónica en la escuela y darle un nuevo uso?”
Se decide el producto final: puede ser un mural, una campaña digital, un prototipo tecnológico, una feria científica, un cortometraje, una exposición comunitaria, etc.
3. Planeación (2 sesiones)
Con los estudiantes se define:
Qué necesitamos saber (conocimientos previos, conceptos del currículo).
Cómo vamos a aprenderlo (investigación, entrevistas, prácticas de laboratorio, encuestas, proyectos artísticos).
Quién hace qué (roles en equipos: investigadores, creativos, comunicadores, logísticos, documentadores).
Criterios de éxito (definidos con los alumnos, visibles en el aula).
4. Desarrollo y prototipado (3–4 sesiones)
Los equipos trabajan en su proyecto, elaboran materiales y realizan pruebas.
El docente acompaña con mini-clases para aclarar conceptos necesarios.
Se programan momentos de retroalimentación entre pares usando la técnica “Me gusta, Me pregunto, Podrías mejorar”.
5. Vinculación con familias y comunidad
Padres, madres o miembros de la comunidad pueden:
- Ser entrevistados como “expertos”.
- Apoyar con materiales o contactos.
- Asistir a la exposición final.
- Esto fortalece la pertinencia y el sentido del aprendizaje.
6. Presentación y socialización (1–2 sesiones)
Los estudiantes presentan sus productos en ferias, exposiciones, campañas o funciones abiertas.
Se prioriza que el trabajo tenga impacto real en la comunidad escolar (ejemplo: un manual digital de seguridad en redes, un taller de reciclaje de papel, un cortometraje para sensibilizar sobre respeto y equidad).
7. Evaluación compartida y reflexión (1 sesión)
Se evalúa en tres niveles:
Autoevaluación: “Lo que aprendí, lo que aporté y lo que puedo mejorar”.
Coevaluación: cada equipo valora el trabajo de los demás con base en criterios acordados.
Evaluación (docente): retroalimentación vinculada a competencias y aprendizajes esperados.
Criterios de rúbrica sugeridos (1–4):
- Participación y colaboración.
- Uso de fuentes confiables.
- Creatividad e innovación.
- Pertinencia del producto.
- Impacto en la comunidad escolar.
Ejemplo aplicado: Uso responsable de redes sociales
Tema elegido: preocupación por el tiempo que pasan en el celular.
Reto: ¿Cómo podríamos promover un uso más saludable de las redes sociales en la secundaria?
Producto: campaña escolar con videos cortos, carteles y charlas.
Actividades:
- Investigación: efectos del uso excesivo en la salud.
- Encuesta a estudiantes sobre hábitos digitales.
- Diseño de eslogan y materiales visuales.
- Presentación en feria escolar.
- Impacto esperado: generar conciencia y comprometer a cada grupo en una acción de autocuidado digital.
En secundaria, el codiseño funciona porque los jóvenes sienten que su voz importa, los proyectos son auténticos y cercanos a su realidad, y el aprendizaje va más allá del libro de texto.