preparatoria (2)

Una semana pesada, pero con pequeñas victorias

Esta semana ha sido una de las más pesadas que recuerdo30987681664?profile=RESIZE_400x desde que entré a la preparatoria. No sé si es por el cansancio acumulado o porque los exámenes de periodo me tienen con los nervios de punta, pero cada día se ha sentido eterno. Me he pasado horas estudiando, repasando apuntes, tratando de entender temas que todavía me confunden un poco. A veces me da miedo no poder con todo, como si por más que me esfuerce, nunca fuera suficiente.

El lunes empezó con el examen de matemáticas, y aunque al principio pensé que me iba a ir fatal, al final sentí que respondí mejor de lo esperado. Eso me dio un poco de confianza, pero luego vino historia, y ahí sí sentí que mi cabeza no daba para más. A mitad de la semana ya estaba agotada, indecisa entre seguir estudiando o darme un descanso. Me preguntaba si realmente valía la pena tanto esfuerzo, pero luego recordé lo mal que me sentí la última vez que bajé mi promedio. No quiero volver a pasar por eso.

Lo bueno es que hoy me entregaron algunos resultados y, para mi sorpresa, mis calificaciones van mejorando. Tal vez no tengo dieces en todo, pero ver que mi trabajo está dando frutos me hizo sentir orgullosa. Me di cuenta de que, aunque me queje y dude de mí, sí puedo con esto. Solo necesito organizarme mejor y no rendirme cuando las cosas se ponen difíciles.

Ahora que lo pienso, esta semana tan pesada también me enseñó algo importante: el esfuerzo sí vale la pena. No todo tiene que salir perfecto, pero cada mejora cuenta. A veces no se trata de ser la mejor, sino de ser mejor que ayer. Y aunque sigo sintiéndome un poco indecisa sobre cómo manejar tanto estrés, saber que estoy avanzando, aunque sea despacio, me da esperanza. Creo que eso ya es una pequeña victoria.

Leer más…

“Abrumada por crecer”

Hoy siento un peso raro en el pecho. No sé si llamarlo13704127279?profile=RESIZE_400x ansiedad, miedo o simplemente abrumación. Solo sé que me cuesta respirar cuando pienso en que estoy creciendo.

De niña, yo quería ser grande rápido. Soñaba con tener libertad, con poder decidir todo, con no depender de nadie. Pero ahora que estoy aquí, que la adolescencia me recuerda todos los días que ya no soy una niña, me asusta. Me doy cuenta de que crecer no es como lo imaginaba.

Hay tantas decisiones por tomar. Qué quiero estudiar, cómo quiero ser, con quién me quiero juntar. Todo el mundo me dice que disfrute, pero yo siento la presión de que cada paso define mi futuro. Y eso me abruma. ¿Y si me equivoco? ¿Y si no soy suficiente para lo que venga?

También me duele darme cuenta de que las cosas ya no son tan simples. Antes lloraba y alguien me consolaba al instante. Ahora lloro en silencio porque no quiero que me digan que exagero. Antes me preocupaba por mis juguetes; ahora me preocupa mi vida entera.

Lo más duro es sentir que no puedo detener el tiempo. Que voy a seguir creciendo, aunque no me sienta lista. A veces quisiera quedarme en pausa, respirar sin tanta prisa, pero la vida no me espera.

Sé que crecer tiene cosas bonitas: descubrirme, soñar en grande, sentirme más libre. Pero hoy, diario, lo que siento es miedo. Miedo de fallar, miedo de no entenderme, miedo de no encajar.

Tal vez algún día vea esta etapa como un recuerdo valioso. Pero mientras tanto, solo puedo escribirlo y aceptar que crecer también duele.

Leer más…

Temas del blog por etiquetas

Archivos mensuales