La juventud eterna no es un don del cielo; es una renta altísima que se paga con la sangre de los justos. Julieta lo sabía perfectamente a sus cincuenta y ocho años. Quien la mirase caminar por las calles empedradas del pueblo de Todos Santos juraría
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En el edificio 14, departamento 302, todas las noches a las 3:17 a.m., algo golpeaba la pared.
Tres golpes.
Pausa.
Tres golpes más.
Clara pensó que era el vecino. Un anciano solitario que casi no salía. Intentó ignorarlo. Pero el cuarto día, los golp
En San Antonio hay una iglesia que nadie usa para bodas después de las seis de la tarde. No es una regla escrita. Es algo que todos saben.
Dicen que hace muchos años, una novia llegó vestida de blanco, con flores frescas y música de órgano. El novio