La celebración del Día de Muertos en México es una tradición profundamente arraigada que honra a los seres queridos que partieron, mezclando creencias prehispánicas, católicas y familiares en una fiesta de memoria, color, sabores y símbolos. Durante los días 1 y 2 de noviembre, o incluso unos días antes y después, muchas comunidades instalan altares u ofrendas con fotografías de los difuntos, velas, flores, especialmente cempasúchil, papel picado, calaveras de azúcar, pan de muerto, objetos personales de quienes ya no están y comida y bebida que les gustaba. Ese rito tiene la idea de que las almas regresan brevemente para convivir con los vivos, y los vivos participan en el recuerdo y la celebración de la vida que continúa. En muchos panteones las familias limpian y adornan tumbas, pasan la noche, comparten relatos, música y alimentos. En México, esta festividad fue reconocida por la UNESCO como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, precisamente por su valor simbólico, social y comunitario.
En el estado de Baja California Sur la tradición del Día de Muertos se adapta a su contexto cultural y geográfico y se vive de manera muy visible mediante varios eventos públicos que integran tradición, arte, turismo y participación ciudadana. Por ejemplo, en la ciudad de La Paz el XXV Festival Tradicional de Día de Muertos 2025 organizado por el Instituto Sudcaliforniano de Cultura se llevará a cabo el 2 de noviembre a partir de las 17:00 horas en la Unidad Cultural “Prof. Jesús Castro Agúndez”. En ese festival los asistentes podrán disfrutar de espectáculos infantiles y juveniles de teatro y música, presentaciones de danza folklórica, orquesta de alientos, música contemporánea, además de la tradicional pasarela de catrinas y la premiación de concursos alusivos al Día de Muertos. En el pueblo mágico de Todos Santos el Festival del Día de Muertos 2025 se llevará a cabo los días 1 y 2 de noviembre en la Plaza Pública Francisco I. Madero; incluirá altares comunitarios, desfiles, muestra gastronómica, exposiciones culturales, concursos de catrinas y altares incluso para mascotas, y actividades como talleres, venta de comida típica, y una gran visibilidad comunitaria. En Cabo San Lucas se organizará el Festival Náutico de Día de Muertos 2025 del 1 al 4 de noviembre, que mezcla tradición con entorno marino: altares flotantes en la bahía, danzas tradicionales, instalaciones artísticas y actividades culturales para locales y visitantes. Estas manifestaciones muestran que en Baja California Sur la celebración es tanto un rito de homenaje como una oportunidad de convivencia, creatividad y turismo cultural. En resumen, en BCS la celebración del Día de Muertos se ha convertido en una experiencia que integra memoria, tradición, arte y comunidad en múltiples municipios, donde los altares, las catrinas, la música, los concursos y las ofrendas dan vida a esta tradición tan mexicana.
La celebración del Día de Muertos influye profundamente en los jóvenes, ya que les permite mantener un vínculo con sus raíces, comprender el valor de la memoria y fortalecer su identidad cultural. En una época dominada por la tecnología y las tendencias globales, esta tradición mexicana actúa como un puente entre generaciones, ayudando a los jóvenes a conectar con sus antepasados y con el significado simbólico de la vida y la muerte. Participar en la elaboración de altares, en los concursos de catrinas o en los festivales culturales que se organizan en lugares como La Paz, Los Cabos o Todos Santos, les ofrece una oportunidad de expresión artística y emocional, donde el respeto y la creatividad se mezclan.
En Baja California Sur, muchos jóvenes forman parte activa de los festivales del Día de Muertos: elaboran altares escolares, participan en danzas, música o teatro, diseñan vestuarios para pasarelas de catrinas o colaboran en proyectos de rescate de tradiciones. Estas actividades les permiten apreciar la importancia de sus raíces, fomentar la colaboración comunitaria y entender que la muerte no es solo un final, sino una continuidad dentro del ciclo de la vida. Además, el contacto con estas manifestaciones culturales les brinda una alternativa frente a la pérdida de identidad o la influencia de culturas externas, fortaleciendo su sentido de pertenencia. Para muchos, esta festividad también se convierte en un espacio de reflexión sobre la familia, la empatía y la trascendencia, al tiempo que impulsa el arte y la creatividad juvenil en el contexto de una de las tradiciones más importantes de México.