Un nuevo comienzo

 El regreso a clases siempre provoca una mezcla de emociones difíciles de explicar. Después de varias semanas de vacaciones, 31244201887?profile=RESIZE_400xvolver a la escuela significa dejar atrás los días de descanso, las mañanas sin prisas y el tiempo libre para regresar a los horarios, las tareas, los exámenes y las responsabilidades. Sin embargo, también representa una nueva oportunidad para comenzar de nuevo, aprender cosas diferentes, conocer personas y descubrir poco a poco quién quiero llegar a ser. Este semestre de preparatoria decidí verlo de esa manera: como una etapa llena de oportunidades, aunque también de algunos miedos y preocupaciones.

El primer día de clases me desperté más temprano de lo acostumbrado. Desde la noche anterior había preparado mi mochila, mi uniforme y todo lo que necesitaba para no llegar tarde. A pesar de que ya conocía la escuela, sentía nervios como si fuera mi primer día. Mientras me preparaba, pensaba en cómo sería este semestre. Me preguntaba si las materias serían difíciles, si tendría buenos profesores y, sobre todo, si podría adaptarme a los cambios que siempre trae un nuevo ciclo escolar.

Cuando llegué a la escuela, pude notar que todo se sentía diferente. Los pasillos estaban llenos de estudiantes que caminaban de un lado a otro, algunos se reencontraban con sus amigos después de las vacaciones y otros, como yo, observaban todo tratando de acostumbrarse nuevamente a la rutina. Me dio gusto volver a ver a algunos de mis compañeros y poder platicar con ellos sobre lo que habíamos hecho durante las vacaciones. Era extraño pensar que, aunque solamente habían pasado unas semanas, parecía que había pasado muchísimo tiempo.

Una de las cosas que más me emocionaba de este semestre era conocer compañeros nuevos. Al principio me daba un poco de pena acercarme a personas que no conocía, porque no siempre es fácil iniciar una conversación con alguien por primera vez. Sin embargo, poco a poco comenzaron a surgir oportunidades. En una de las primeras clases nos organizaron en equipos para realizar una actividad y me tocó trabajar con algunos compañeros con los que casi nunca había hablado. Al principio todos estábamos un poco callados, pero después comenzamos a presentarnos, hablar de nuestras materias favoritas y contar algunas cosas sobre nosotros.

Me sorprendió darme cuenta de que conocer personas nuevas no era tan complicado como imaginaba. Algunos tenían gustos parecidos a los míos y otros eran completamente diferentes. Aun así, esas diferencias hicieron que las conversaciones fueran más interesantes. Con el paso de los días comencé a sentirme más cómoda hablando con ellos. Algunos se convirtieron en compañeros con los que podía trabajar en clase, mientras que con otros poco a poco surgió una amistad. Esto me hizo pensar que cada semestre puede traer personas que terminan formando parte importante de nuestra vida, aunque al principio solamente sean desconocidos.

Pero no todo fue emoción. También aparecieron preocupaciones. Una de las principales era el rendimiento académico. Sé que la preparatoria es una etapa importante y que cada vez las materias pueden volverse más complicadas. Me preocupa no entender algún tema, obtener una calificación menor a la que esperaba o sentirme demasiado presionada por la cantidad de trabajos. A veces puedo exigirme demasiado y pensar que tengo que hacer todo perfectamente, cuando en realidad también es normal equivocarse y necesitar ayuda.

Otra de mis preocupaciones es aprender a organizar mejor mi tiempo. Durante el semestre pueden juntarse tareas, proyectos, exámenes y actividades, y si no tengo una buena organización es fácil sentir que todo se acumula. Por eso, una de mis metas para este semestre es dejar de hacer las cosas a última hora. Quiero aprender a distribuir mis actividades y establecer horarios para poder cumplir con mis responsabilidades sin sentir que todo se vuelve un problema de último momento.

También quiero mejorar mi participación en clase. A veces puedo tener la respuesta o una opinión, pero me da pena levantar la mano o hablar frente a los demás. Este semestre quiero trabajar en esa inseguridad. Entiendo que participar no significa saberlo todo, sino atreverse a expresar lo que uno piensa y aprender de los demás. Quiero tener más confianza en mí misma y no dejar que el miedo a equivocarme me impida participar.

Además de las metas académicas, tengo metas personales. Una de ellas es disfrutar más esta etapa de mi vida. Muchas veces estamos tan preocupados por las calificaciones, las tareas y lo que ocurrirá en el futuro que olvidamos disfrutar el presente. Quiero aprovechar los momentos con mis amigos, conocer mejor a mis nuevos compañeros, participar en actividades escolares y crear recuerdos que algún día pueda recordar con cariño.

Otra meta importante es descubrir con mayor claridad qué quiero hacer en el futuro. La preparatoria es una etapa en la que comienzan a aparecer preguntas sobre la universidad, la carrera que queremos estudiar y el tipo de vida que imaginamos para nosotros. A veces parece que todos deberían tener perfectamente claro qué quieren hacer, pero la realidad es que muchas personas todavía están descubriéndolo. Yo también tengo dudas y algunas veces siento miedo de tomar una decisión equivocada. Sin embargo, creo que no tener todas las respuestas todavía es parte del proceso.

Quiero aprovechar las clases y las experiencias de este semestre para conocer mejor mis habilidades, mis intereses y aquello que realmente me apasiona. También quiero aprender a confiar más en mis decisiones. Sé que el futuro no se construye de un día para otro, sino con pequeñas decisiones y esfuerzos constantes. Por eso, aunque todavía tenga dudas, quiero seguir avanzando.

Durante las primeras semanas de clases también entendí que cada persona está viviendo su propio proceso. Algunos compañeros llegaron muy emocionados, otros parecían preocupados y algunos simplemente querían que las vacaciones continuaran. Al conocerlos mejor descubrí que detrás de cada persona existen historias, problemas, sueños y metas que no siempre podemos ver. Esto me enseñó que es importante ser amable con los demás, porque nunca sabemos por lo que alguien puede estar pasando.

El regreso a clases también me hizo valorar más a las personas que ya forman parte de mi vida. Volver a compartir momentos con mis amigos, reírnos durante los descansos y ayudarnos con las tareas me recordó que la escuela no solamente se trata de estudiar. También se trata de convivir, aprender de los demás y crecer juntos. Probablemente con el paso del tiempo cada uno tomará caminos diferentes, por lo que quiero aprovechar mientras podamos estar juntos.

Ahora que el semestre apenas comienza, no sé exactamente qué experiencias me esperan. Probablemente habrá días en los que me sienta cansada, preocupada o incluso frustrada. Habrá exámenes que me costarán trabajo, tareas que parecerán interminables y momentos en los que pensaré que no puedo con todo. Pero también sé que habrá días buenos, nuevas amistades, risas, aprendizajes y momentos que harán que todo valga la pena.

Al escribir este diario me doy cuenta de que comenzar un nuevo semestre es mucho más que regresar a un salón de clases. Es comenzar una nueva etapa de crecimiento. Cada nuevo compañero que conozco, cada materia que aprendo, cada dificultad que supero y cada meta que me propongo forma parte de la persona en la que me estoy convirtiendo.

Quiero terminar este semestre sintiendo que hice mi mejor esfuerzo. No necesariamente espero obtener las mejores calificaciones en todo, porque sé que habrá errores y dificultades, pero sí quiero poder mirar atrás y saber que no me rendí. Quiero aprender de mis errores, pedir ayuda cuando la necesite, mejorar mis hábitos y confiar más en mí misma.

Quizás dentro de algunos años vuelva a leer estas palabras y me parezca curioso recordar las preocupaciones que tenía al comenzar este semestre. Tal vez algunas de ellas ya no tengan importancia y otras hayan quedado como experiencias que me ayudaron a crecer. Lo que sí espero es recordar esta etapa con cariño y saber que, aunque tuve miedo y dudas, también tuve la valentía de seguir adelante.

Por ahora, este nuevo semestre representa para mí una página en blanco. No sé exactamente qué voy a escribir en ella, pero quiero llenarla de aprendizajes, nuevas amistades, experiencias y metas cumplidas. El regreso a clases ya no lo veo solamente como el final de las vacaciones, sino como el comienzo de una nueva oportunidad. Una oportunidad para conocer, aprender, equivocarme, mejorar y acercarme un poco más a la persona que quiero ser.

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